Victoria moral, derrota cruel

Victoria moral, derrota cruel

Valga por una vez el tópico. Cayó el UBU, pero lo hizo con la cabeza alta en un partido en el que mereció el triunfo tanto o más que el Jamper Aguere. Luchó con fe el conjunto burgalés, nunca se rindió e hizo del partido una bella batalla en la que se proclamó vencedor moral.
Un premio honorífico que no vale para dar un paso al frente en la clasificación, pero que refuerza el planteamiento de un equipo que demostró no ser inferior al actual campeón de la Superliga Femenina. En un cara a cara sin cuartel, la efusividad de las de José Miguel Pérez fue suficiente para poner en duda el orden establecido. Incluso, para levantar hasta ocho bolas de partido en un quinto set que parecía decidido con el 3-12. Sin embargo, este UBU se ganó el derecho a perder con un esfuerzo sin límite en pos de un triunfo que, finalmente, no llegó.
Quiso controlar la situación el Jamper Aguere. No es fácil atar en corto al equipo verdinegro y menos cuando actúa como local. Soportó también las embestidas castellanas el combinado visitante, capaz de guardar la calma necesaria para mantenerse a flote en los mejores minutos de las anfitrionas.
Nadó a favor de corriente el primero de la actual lista en esta Superliga Femenina en un set inuagural cómodo para sus intereses, a pesar de que la iniciativa era local hasta el primer tiempo técnico (8-6). Soraya Santos se hizo con el protagonismo ofensivo de las verdinegras, pero el bloque amarillo mejoraba sus prestaciones a medida que avanzaba la manga. Consiguió ponerse por delante el equipo de Ambrosio González en el momento justo, cuando la balanza iba a decidir hacia qué lado premiar la labor de unos y otros.
El 18-20 encendió las luces de alarma en el banquillo burgalés, el cual buscó soluciones con la entrada de Noemí Coloma. Ni por esas. Tampoco los tiempos muertos frenaron una sangría que creció hasta el 0-5, haciendo inútil el arreón final de las burgalesas (21-22). Un error en el remate de Pepo Garrido selló el 0-1 para las visitantes, más cerca de su objetivo.
Este contratiempo no iba a desanimar a José Miguel Pérez y sus pupilas. Pasan los años, cambian los rostros, pero el UBU mantiene sus señas de identidad. Disfruta el conjunto verdinegro en las batallas a pecho descubierto. Cuanto mayor sea la dosis de dramatismo y épica, mayor será su rendimiento.
Se puso manos a la obra el combinado burgalés, impasible a pesar de que su rival se fue hasta los cinco en el segundo tiempo técnico (11-16). Había llegado el momento de sacar todo lo que tenía dentro, favorecido por la actitud de un Aguere incapaz de resolver la papeleta. Apretó los dientes el UBU para limar la desventaja y presentarse en la fase clave con un 21-21 que hizo mella en un rival inmerso en una espiral de errores. El 1-1 estaba cantado y se hizo realidad con 25-23.
No podían cejar en su empeño las burgalesas. Estaban lanzadas y fueron a la yugular de las amarillas. El tercer set fue un paseo en el que las verdinegras ofrecieron su mejor versión. El vendaval golpeaba por todos los lados y con el 20-10 las de Ambrosio González dejaron la reacción para la nueva manga.
Tomó aire el líder y serenó su juego para dar la vuelta a un partido en el que ya no tenía margen de error. Cierto es que la mejoría canaria fue contundente. No vaciló el combinado insular, con un 2-7 de salida que dejó a las claras su recuperación. El UBU aceptó el reto de remar contracorriente, sabedor de que tenía las de perder. El 9-16 confirmó que el encuentro aún escondía muchas emociones por descubrir. La maquinaria del Aguere funcionó a pleno rendimiento y eso que las verdinegras se revolvieron con fuerza con el 17-19, un arranque de orgullo que no tuvo continuidad (18-25).
Cada equipo, con sus armas, se hizo merecedor de seguir con vida. Sin embargo, la dinámica favorecía al Aguere y el UBU necesitaba encontrar soluciones. Máxime cuando el desempate comenzó de la peor manera para las de José Miguel Pérez. Un parcial de 0-9 dejó malh