El UBU consigue una sufrida victoria
El UBU consigue una sufrida victoria

El UBU consigue una sufrida victoria

El UBU sufrió ayer lo indecible para batir a un correoso Ribeira Sacra. Las castellanas hicieron subir la tercera victoria consecutiva a su casillero en un encuentro para olvidar frente a un combinado gallego que apelando a la fe como argumento principal puso por momentos contra las cuerdas al CV Diego Porcelos. Sin continuidad, sin ritmo y menos agresivo que de costumbre, el combinado de José Miguel Pérez venció pero no convenció. No tuvo su tarde el combinado de El Plantío, al que su irregularidad y constantes altibajos lastraron en exceso frente a un contrincante que luchó cada balón como si fuera el último, pues le iba la vida en el envite por las dificultades clasificatorias que atraviesa (sigue sin conocer la victoria en lo que va de temporada).
Las gallegas llegaron a Burgos con la intención de dar la sorpresa de la jornada. En el bando local la capitana, Pepo Garrido, se quedó de inicio en el banquillo por los problemas de espalda que arrastró durante toda la semana. Su puesto en el equipo lo ocupó la joven Alba Sánchez.
Arriesgaron al máximo desde la línea de saque las visitantes e impedían que el UBU pudiera desplegar su juego habitual. Las locales tomaron la delantera en el luminoso desde el arranque (4-1) y no la cedió hasta el final de la manga. Soraya y Soriana hacían caer con facilidad los tantos en el casillero local (8-2 y 16-12 en los tiempos técnicos), mientras que las visitantes se mantenían vivas gracias a los remates de Kruse (aunque echaba de menos los ataques de Serrano, desaparecida en combate).
Cuando apretaba en defensa y ajustaba el bloqueo el conjunto universitario ponía tierra de por medio, pero acto seguido concedía demasiadas facilidades a su contendiente. Así, le costó mucho cerrar el set en 24 minutos (25-21).
Mejor parecían pintar las cosas para las castellanas en el arranque del segundo parcial (10-5), con las centrales más entonadas, pero fue un espejismo. El Xacobeo Ribeira Sacra supo tapar muy bien a las atacantes por zona 4 burgalesas, sobre todo a Alba Sánchez, y fueron acortando distancias de la mano de Kruse y Serrano. Su gran trabajo defensivo, con una Laura Naranjo soberbia, le permitió incluso ponerse en ventaja en el electrónico por vez primera en el choque (13-14). Con intercambio de puntos se llegó hasta el momento decisivo, cuando el UBU se puso el mono de trabajo para intentar encarrilar la contienda. Se colocó con 24-19 en el marcador, pero a punto estuvo de echar todo por la borda en un final desastroso.
El cuadro de José Miguel Pérez dejó escapar hasta cinco puntos de set (24-24) y luego remató la faena con cierta polémica. Soraya hizo el 25-24 en un ataque que para muchos no entró en el campo y acto seguido Mireya hizo el 26-24 definitivo. Un respiro de alivio se dejó oír en las gradas. A pesar de las dificultades el encuentro estaba prácticamente en el bolsillo.
Pero lejos de espabilar después de este susto el CV Diego Porcelos siguió adormilado. Ofuscado por el rendimiento de sus pupilas José Miguel Pérez introdujo un doble cambio en el arranque del tercer set, sustituyendo a Alba y a la colocadora Soriana Pacheco por Pepo Garrido y Noemí Coloma. Pero ni por esas mejoró el UBU.
Al contrario. La rabia acumulada por las gallegas se dejó ver de inmediato sobre la pista. Kruse, perfectamente escoltada por la cañonera Roese, hicieron polvo a la defensa burgalesa (4-8), que no rindió a su nivel habitual. Sólo Soraya aportaba puntos en el bando local (12-16), que sólo reaccionó en el tramo final tirando de casta. Estuvo a punto de culminar la remontada en un par de ocasiones, pero fue nadar para morir en la orilla. Y la ex internacional Serrano fue la encargada de dar la puntilla al cuadro de El Plantío con tres puntos consecutivos para que Ribeira Sacra acortara distancias en el luminoso.
Ello desató las alarmas en las filas del cuadro universitario. José Miguel Pérez apeló al orgullo de sus jugadoras para sacar adelante el partido. Y lo hizo